Buscan un “nuevo Mississippi” al retirar la bandera – El Nuevo Dia.com

La coalición que logró que la bandera fuera retirada coincide en que su triunfo ha creado una sensación de impulso
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Por Rick Rojas

Jackson, Mississippi — Los activistas eran bebés cuando dos tercios de los ciudadanos de este Estado votaron en el 2001 por mantener la bandera estatal adornada con el emblema de batalla de la Confederación. Crecieron jurándole lealtad en la escuela.

Los activistas, una banda de organizadores de Black Lives Matter, marcharon en junio en Jackson, y entre sus demandas estaba el retiro de la bandera. Pero parecía una falsa esperanza en una Entidad que la había ondeado con orgullo durante 126 años.

“La bandera estatal, pensábamos, era una constante”, dijo Calvert White, de 20 años.

Pero en cuestión de días, algo que había parecido imposible era de repente inevitable. Los policías estatales doblaron la bandera en el Capitolio por última vez el 1 de julio, un giro radical que fue impulsado por una coalición de aliados aparentemente improbables, incluyendo conservadores con mentalidad empresarial, ministros bautistas y los activistas de Black Lives Matter.

Estaban unidos por un cariño mutuo por un Estado no siempre comprendido por el resto del mundo y un reconocimiento de que la bandera presentaba complicaciones al tiempo que Mississippi enfrenta una lista desalentadora de luchas.

La decrépita condición de las cárceles del Estado incitó a los reos a rebelarse este año. Los puentes se están desmoronando, y conducir por las calles llenas de baches de Jackson es como atravesar la superficie de la Luna. Las zonas rurales del Estado carecen de acceso confiable a internet de banda ancha, lo que dificulta a los estudiantes que toman clases a distancia durante la pandemia.

La coalición que logró que la bandera fuera retirada coincide en que su triunfo ha creado una sensación de impulso. Pero esa solidaridad se ve puesta a prueba mientras luchan con qué hacer con ello.

“Es un catalizador para el cambio, porque hemos tenido este debate doloroso sobre la bandera”, dijo White, estudiante de la Universidad Estatal de Alcorn.

“Mississippi ahora tiene una gran oportunidad de ser una historia de redención, una historia de nuestro pasado, pero también una historia de esperanza para nuestro futuro y de cómo los ciudadanos blancos y de color trabajaron juntos para lograr esto”, dijo Henry Barbour, estratega republicano y sobrino del ex Gobernador Haley Barbour.

La lucha por la bandera reflejó lo que muchos vieron como un deseo en Mississippi de dejar atrás el pasado del Estado. La Convención Bautista de Mississippi declaró al retiro de la bandera “una cuestión de moralidad bíblica”, y legisladores blancos veteranos hablaron en términos personales sobre su deseo de unidad.

El legado de la Confederación sigue siendo una parte importante del Mississippi actual. El gobernador Tate Reeves, republicano, declaró a abril como mes patrimonial confederado. Las encuestas arrojaron que casi la mitad del Estado no quería cambiar la bandera, que muchos ciudadanos blancos del Estado consideran un tributo a su herencia sureña y a la sangre derramada en la Guerra Civil.

La legislación para cambiar la bandera fue defendida por legisladores republicanos blancos y aprobada por amplios márgenes. Una nueva bandera estará lista para una votación estatal en noviembre.

“Somos el nuevo Mississippi”, dijo Taylor Turnage, estudiante del Tougaloo College y organizadora de Black Lives Matter. “Creo que eso es lo que estamos viendo. ¿Que si creo que la pelea será más fácil a partir de ahora? Creo que será más difícil”.

La coalición que se unificó al abordar la bandera tiene ideas divergentes sobre cómo avanzar. Legisladores republicanos y líderes empresariales argumentan que el Estado necesita mostrar su hospitalidad a las corporaciones que traerían empleos y desarrollo económico.

Los activistas de Black Lives Matter y algunos demócratas creen que la energía debe ser canalizada para reforzar la red de seguridad social, expandir la cobertura médica y estimular los fondos para la educación en el Estado, uno de los más pobres de Estados Unidos.

Bradley Lum, jefe de la Corporación de Industrias Carcelarias de Mississippi, se describió como alguien que cubre todos los requisitos para apoyar la bandera: un conservador blanco que puede rastrear las raíces de su familia en Mississippi hasta 1810.

Pero él se contó entre los blancos de Mississippi que han llegado a comprender el dolor ligado a la historia que simboliza la bandera.

“La percepción de un lugar por lo general se convierte en su realidad”, dijo Lum. “Para nosotros, creo que el primer paso al quitar ese símbolo es que las personas vean a Mississippi por lo que realmente es y no por lo que perciben”.

Richard Fausset contribuyó con reportes a este artículo.

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