Muere el torero español Iván Fandiño tras sufrir violenta cornada

Posted Junio 19, 2017 1:20 pm by

Muere el torero español Iván Fandiño tras sufrir violenta cornada
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                        <p class="wp-caption-text">Iván Fandiño en una corrida en Lima, Perú. Foto: Vladimir Terán Altamirano / Flickr</p>

El torero español Iván Fandiño falleció la tarde del pasado sábado, tras recibir una violenta cornada en una corrida de toros en la localidad francesa de Aire-sur-l’Adour, cerca de la frontera con España.

El torero, de 36 años, oriundo de la ciudad española de Orduña, Viscaya, recibió una fuerte cornada justo en el momento en que sacó el capote y perdió el equilibrio. El toro le incrustó en el costado uno de sus grandes cuernos y cayó al suelo. de inmediato, fue llevado a toda prisa a la enfermería del redondel, y de ahí a un hospital de Mont Marsan, donde no pudieron salvarle la vida.

El último torero que había fallecido en un evento así en Francia fue Isidoro Mari Fernando, quien sucumbió en 1921 en una plaza en Béziers tras una embestida fatal.

Fandiño ya había recibido heridas graves en corridas en el pasado, en al menos dos ocasiones. En una de ellas, en 2015, fue lanzado por los aires por el toro en Pamplona. Un año antes, había quedado inconsciente en la arena del ruedo tras un fuerte golpe por parte del toro.

La familia del toro será asesinada en venganza

La tradición taurina, criticada por millones en España y en todo el mundo, dicta que todos los miembros de la familia del toro, que ha matado a un torero, deben ser matados.

En teoría, las normas de la tauromaquia dicta que el responsable del animal debe sacrificar a los hijos y padres del toro, pero muchas ganaderías se desligan de la regla pues les causa pérdidas por miles de euros.

La polémica se eleva cada vez que la tauromaquia aparece en los noticias por la muerte de un torero, aunque nunca por la crueldad con que son tratados los animales, antes, durante y después de la corrida. 

Antes, el toro es trasladado en camiones junto a otros ejemplares hasta el redondel, en donde es guiado a golpes y choques eléctricos con teasers hasta los corrales, en donde esperan en fila su falta destino. Después, es expulsado ante el griterío de miles de espectadores y fuerte música en alto parlantes, ya con sus niveles de estrés sumamente elevados.

Una persona, llamada banderillero, sale antes del torero para colocarle las banderillas, que son palos adornados con una fina punta de metal (como un clavo de varias pulgadas) que se le clava en el lomo, entre 2 y 4 -o más- dependiendo de la bravura del toro. En la jerga torera, se le llama “alegrar al toro” al hecho de desangrarlo para que se calme, lo que en realidad es hacer que pierda sangre para que se vea mermado en su fuerza.

Posteriormente, sale el torero, el héroe de la tarde, que deberá sortear al toro con una espada y un capote, haciendo las suertes que arrancarán aplausos y vítores desde el público.

Sin importar si las faenas han sido buenas o malas, el torero deberá matar al toro, insertándole su espada en el corazón, corriendo directamente hacia él. El toro, para ese entonces, ya habrá visto sus fuerzas reducirse casi en su totalidad.

El toro cae al suelo, derrotado, humillado y en un profundo dolor inimaginable, y el torero deberá completar su intervención cortando las orejas y el rabo del animal, cuando este aún está vivo y consciente.

Si hay entre el público algún dignatario, personaje de la realeza o invitado especial, estos dos “trofeos” le son otorgados como tributo del torero a su honorable visita.

Países latinoamericanos como Perú, Colombia y México también practican las corridas de toros de igual forma como se hacen en España, y en algunos otros, como en Costa Rica, se realizan pero siendo terminantemente prohibida la muerte del animal.