BOSTON -- Los Yanquis siguieron un camino accidentado hacia la postemporada. Debieron sobreponerse a una serie de lesiones y a un brote de COVID-19 justo después del Juego de Estrellas.Se colaron apenas al juego de comodines. Y lo perdieron el marte

BOSTON -- Los Yanquis siguieron un camino accidentado hacia la postemporada. Debieron sobreponerse a una serie de lesiones y a un brote de COVID-19 justo después del Juego de Estrellas.

Se colaron apenas al juego de comodines. Y lo perdieron el martes con los Medias Rojas de Boston.

No bastaron para evitarlo la presencia de su as en el montículo ni la aparición en el graderío de Bucky Dent, el hombre que en 1978 provocó un silencio sepulcral en el Fenway Park.

Gerrit Cole permitió un jonrón de dos carreras a Xander Bogaerts y un cuadrangular solitario a Kyle Schwarber, para que Nueva York cayera por 6-2 ante sus odiados rivales.

“Los chicos están destrozados”, reconoció el manager Aaron Boone. “El final ha sido realmente cruel, pero no hay nada mejor que competir por algo significativo”.

Dent, cuyo famoso jonrón ante Mike Torrez permitió que Nueva York eliminara a los Medias Rojas en un juego de desempate de la División Este de la Liga Americana, viajó desde su casa en la Florida para presenciar el juego.

Aquel encuentro constituía el único antecedente en que los Yanquis y los Medias Rojas se habían medido en un único juego de vida o muerte.

El resultado fue distinto eta vez. Cole laboró sólo dos innings, en los que permitió tres carreras y cuatro hits, regalando dos boletos. Una vez más fue incapaz de brillar ante Boston, una anomalía para un pitcher que firmó con los Yanquis un convenio por nueve años y 324 millones de dólares en diciembre de 2019.

“Cometí un par de errores graves”, dijo Cole. “Siento náuseas”.

Cole ganó 16 juegos durante la campaña regular. Pero incluido el encuentro del martes, tuvo una foja de 1-3 en el Fenway durante la temporada.

Durante la noche, los lanzadores de Nueva York obsequiaron siete boletos. Cuatro de los hombres que recibieron esas cortesías terminaron anotando.

Ahora, Nueva York se dirige a otro receso entre campañas donde la tónica será el suspenso. Sigue tratando de armar una nómina capaz de conjurar una sequía de 12 años sin un título de la Serie Mundial.

El final del martes fue apenas el lógico para un equipo que fue inconstante todo el año. Llegó a ganar 13 duelos consecutivos en agosto, pero perdió 11 de sus 13 compromisos siguientes.

Y en todo el año perdió piezas importantes. El jardinero central Aaron Hicks vio su campaña concluida en mayo, tras una lesión de muñeca.

El bullpen se llevó un golpe tres meses después, cuando el zurdo Zack Britton se lastimó el codo y requirió de la cirugía de Tommy John.

Hubo otras ausencias más cortas e inesperadas. Aaron Judge, el nicaragüense Jonathan Loáisiga, el cubano Néstor Cortés Jr., el dominicano Wandy Peralta, el colombiano Gio Urshela y Kyle Higashioka dieron positivo de coronavirus tras la pausa por el Juego de Estrellas.

Y a ello se sumaron los problemas esporádicos de control del taponero cubano Aroldis Chapman.

Fuente: mlb.com